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Ventajas del Pensamiento Positivo en el Pádel

PDFImprimirE-mail Sábado, 19 de Enero de 2013 13:30

Un jugador se dispone a sacar. El resultado: 5-4 en contra con punto de break para sus contrincantes. Su compañero le grita: “Vamos hombre, no me falles este punto”. Y saca.

En otra pista, situación parecida: con 6-5 en contra y punto de break. El compañero del que saca dice: “Ánimo que podemos. Vamos a ganar esto sea como sea”.

Y otra opción. También con un marcador de 5-4 abajo, sacando y con punto de break para los contrarios, la pareja del que saca expresa: “Saca a la T. Hacemos lo que ya sabemos que podemos hacer después de un saque a la T”.

¿Qué diferencia hay entre estos tres tipos de instrucciones? Y lo que es más importante, ¿Qué efectos produce sobre el juego cada uno de estos tres tipos de mensaje?

El tipo de mensajes que nos mandamos a nosotros mismos o al compañero en el pádel marcan la predisposición hacia cómo vamos a disputar (nosotros y/o el compañero) el punto y/o cómo nos enfrentamos al partido.

CON EL ÚLTIMO MENSAJE/IMAGEN QUE NOS METEMOS EN LA CABEZA JUSTO ANTES DE EMPEZAR A JUGAR CADA PUNTO ES CON EL QUE VAMOS A JUGAR TODO EL PUNTO.

Y eso influye directamente en nuestro funcionamiento psicológico y deportivo. De esta manera, no es lo mismo centrarnos en lo que no queremos que pase (el primer ejemplo), en un deseo o una búsqueda de sensaciones de éxito sin definir claramente cómo lograr ese buen resultado (el segundo caso), o en centrarnos en algo que podemos hacer como búsqueda de alcanzar el éxito (el tercero). ¿Qué diferencia hay en cada uno de ellos? Por ejemplo:

· “No me falles este punto”: centramos la atención en el error. En general “el brazo se encoje”, la ansiedad aumenta. Aparece el “miedo a fallar”. Provoca una imagen mental relacionada con el fracaso. Es un mensaje que se lanza tal vez mucho y que los grandes jugadores son capaces de reconvertir de manera automática de manera que les favorece el rendimiento (son muy pocos los que logran ciertamente eso).

· “Ánimo que podemos. Vamos a ganar esto como sea”: mira “hacia delante” pero sin concretar lo que se puede hacer para alcanzar un buen rendimiento. La incertidumbre excesiva, sobre todo en momentos clave, puede ser un “enemigo importante” para alcanzar el éxito. En este caso y si el jugador no percibe que controla lo que está haciendo, que sabe lo que puede hacer para lograr el éxito, seguramente le generará un exceso de estrés que perjudicará su rendimiento. Puede ser un buen mensaje ya que mira hacia delante si se combina con la estrategia a realizar para que el jugador sea capaz de centrarse en ella (haciendo el juego que le interesa). Dependiendo de cómo interprete el jugador ese mensaje favorecerá su rendimiento o lo perjudicará.

· “Saca a la T. Hacemos lo que ya sabemos que podemos hacer después de un saque a la T”: el mensaje se refiere a algo que se puede realizar, de manera concreta, que ambos jugadores saben (en teoría, porque lo han entrenado/hablado) qué acciones realizar en ese momento concreto. Este tipo de mensaje genera concentración adecuada en aquello relevante y facilita un buen estado de rendimiento.

Muchas veces se habla de “ser positivos” como una manera de afrontar las cosas que nos ocurren con optimismo. Pero realmente es algo más. Es dirigir la atención a lograr algo que sabemos lo que es y que también tenemos la sensación sobre qué hacer para conseguirlo. Aparentemente así de concreto: un pensamiento positivo ocurre cuando nos “dirige”, está enfocado a una conducta adecuada (recordemos, adecuada) que podemos hacer, “mirando hacia delante”. De esta manera logramos:

  • · Tener en “nuestra mente” aquello que es realmente relevante para lograr el éxito, centrando la atención en las acciones, cosas (bolas, contrarios, pista) que realmente nos ayudan a funcionar bien.
  • · Eliminar pensamientos, emociones... que nos desvían del camino correcto (si pensamos en lo adecuado, no existe apenas espacio para tener en nuestra mente aquello que nos perjudica).
  • · Relacionado con lo anterior, fomentar sensaciones adecuadas, que se producen cuando estamos realmente centrados en todo lo que tiene que ver con el juego que nos interesa.
  • · Centrarnos en conductas que realmente son relevantes, sabiendo además qué podemos hacer para lograr el éxito.
  • · Dar el máximo de nosotros mismos. Esto ciertamente es una consecuencia de estar centrados en lo realmente relevante, ya que definir objetivos que dependen de nosotros hacen que el esfuerzo y la acción sea máxima y adecuada para lograr el más alto rendimiento deportivo.

Ciertamente, en el pádel es muchas veces complicado centrarse en lo que se puede hacer, ya que es un juego de porcentajes, de errores y frases como el que comenta menos errores ganará o, no me falles explican muy bien, de manera rápida el propósito del juego en un momento dado. Es decir, sobre todo para principiantes y jugadores intermedios se entiende mucho mejor el pádel hablando de, por ejemplo no cometer errores. Para entender el juego está bien, pero si ese mensaje aparece en momentos críticos del juego”…

Existe un problema con mantener ese tipo de mensajes negativos los distintos momentos del juego: nuestro cerebro no sabe pensar en negativo. Nuestra manera de pensar se dirige hacia la imagen que le presentamos. Es decir, esa imagen (error, acción a realizar, victoria, acierto, derrota) que le decimos es la que marca nuestra manera de funcionar.

Por ejemplo, si hablamos de no cometer errores, en nuestro cerebro aparece el error y reaccionamos en función de ello (quizás nervios, se encoje el brazo). Si hablamos de mantener al rival detrás de la línea de saque, la imagen que aparece en nuestro cerebro tiene que ver con eso (por ejemplo, meter la bola en las distintas zonas de detrás de la línea) y las reacciones de nuestro cuerpo están en función de ello (como sensaciones positivas, estado ideal del rendimiento).

En la práctica, muchas veces se suelen utilizar mensajes negativos del tipo del primero que planteábamos (“no fallar), y es el gran jugador el que automáticamente (mentalmente) convierte este tipo de mensajes negativos en otros positivos, dirigiéndolos hacia la acción. Pero no todo el mundo funciona así.

Ciertamente, el pensar en positivo se puede aprender. Para ello es necesario saber exactamente qué quiere decir pensar en positivo (sin confundir esta concepción), definir aquellas acciones a realizar para alcanzar el éxito, para recordarlas en el momento adecuado, además de generar el hábito de enfocar los mensajes y el pensamiento hacia aquello que queremos lograr (recordemos, adaptándonos a cada jugador). Es bueno generar el hábito de pensar en positivo en el jugador de pádel (para que aparezca de manera automática sobre todo en las situaciones más complicadas). Y eso, sabemos que favorece enormemente el adecuado funcionamiento psicológico. ¿Difícil? Entrenable.

Escrito por David Peris Delcampo para psicologiadelpadel.com en enero de 2013

 

Retirarse a tiempo

PDFImprimirE-mail Miércoles, 02 de Enero de 2013 11:45

El sábado 15 de diciembre de 2012, entre la primera y la segunda semifinal masculina del Máster del Pádel Pro Tour, se homenajeó a uno de los grandes. Hernán “Bebe” Auguste decía adiós a a la práctica profesional del pádel, rodeado de amigos, de patrocinadores, de su familia… al parecer, era una decisión muy meditada, preparada y tomada desde hacía mucho. Incluso en los clínics que impartió a lo largo de la geografía española, decía a los participantes que ese era su último año. Lo había preparado. ¿Momento duro? Importante sin duda. En este artículo (que sirva como nuestro homenaje a uno de los históricos del pádel) analizamos los elementos clave para una “buena retirada”, tomando como ejemplo el adiós de uno de los más grandes, que ha sabido retirarse como seguramente Hernán “Bebe” Auguste ha querido. Grande también en su retirada.

Elementos a tener en cuenta para una buena retirada deportiva en (este caso) del pádel

Después de toda la vida jugando al pádel, llega el momento de dejarlo. Una lesión, la edad o quizás otra circunstancia causa la retirada como jugador/a de pádel, después de tanto tiempo. ¿Y ahora qué?

Cuando se compite como deportista al alto nivel, se tiene fama, dinero, un estilo de vida tal vez “fácil” con unas rutinas, con unos hábitos, unas emociones propias de la competición y/o los entrenamientos... una manera de vivir que ha acompañado al jugador durante toda su vida. Algo que tal vez es fácil acostumbrarse, pero que se acaba en algún momento. Y, en el pádel, no sólo ocurre en jugadores/as del más alto nivel: cada vez más existen más padelistas que juegan en otras categorías y que lo compajinan en dar clases u otra actividad. A todo el mundo le llega el momento de la retirada. ¿Todos están preparados? Lamentablemente, en una gran parte de los casos, la retirada deportiva aparece como “de repente” (lo que supone muchas veces un “palo” bastante serio en la vida personal); aunque hay otros en los que sí existe una buena planificación al respecto, y en consecuencia una buena “jubilación” para pasar a otra etapa de la vida cuando aún se es muy joven para hacer “otras cosas”.

Pero, ¿cuáles son los elementos que hacen que la retirada deportiva sea adecuada, como un tránsito “normal” de una vida de competición intensa a otra distinta?. Veámoslos:

- Tener alternativas de futuro: muchos deportista estudian, amplian su formación, invierten, desarrollan algún tipo de negocio... a lo largo de su trayectoria deportiva generando opciones de “trabajo” futuro. Encontrar alternativas, nuevos retos personales y profesionales favorecen una adaptación a un gran cambio.

- Haberse preparado para ello: no sólo aumentando la formación o las posibilidades laborales, sino también desde el punto de vista emocional: “sentir” que está llegando el momento y “acostumbrarse” poco a poco para tal posibilidad. Es decir, escalonar el momento adecuadamente para hacerse a la idea paulatinamente, de manera que, cuando llegue ese momento, se está perfectamente acostumbrado para ello.

- Apoyo familiar y social: en cualquier momento importante de la vida, sentir el apoyo de los más allegados favorece una buena adaptación a ese momento. Sentir que los más cercanos están cerca en un momento tan trascendente fortalece el cambio hacia otra condición laboral/profesional distinta.

- Decir lo que se quiere decir y de la manera adecuada: poder despedirse, decir lo que uno quiere decir en el momento adecuado… es decir, tener la “despedida deseada”, sin dejarse nada importante.

- Tener la sensación de “poder elegir”: una vez todo preparado, es bueno que el/la deportista tenga la sensación de que ha elegido libremente lo mejor en función de las opciones que tenía. Para ello es necesario que, a lo largo de este proceso, encuentre opciones, prepare alternativas, busque soluciones y se sienta a gusto con aquello que decida.

Aunque generalmente son pocos los deportistas que preparan su retirada, bien es cierto que hay cada vez más atletas de cualquier deporte que sí hacen lo que consideran necesario para dejarlo como quieren dejarlo. De hecho, hay incluso deportistas que cinco años antes de su adiós al más alto nivel preparan ese momento, porque saben de la importancia de hacer las cosas bien, sobre todo en momentos importantes como ese.

Es cierto que “retirarse bien” requiere una preparación que a veces se tiene y en otras no. Y también es verdad que puede aparecer como “de repente” tras una lesión. En cualquier caso, cuanto mejor se prepare, mejor será la transición de un estado deportivo activo, a otro fuera de la práctica del pádel del máximo nivel.

 

David Peris Delcampo, finales de diciembre de 2012

 

Recordamos algunos momentos del homenaje a Hernán “Bebe” Auguste. Nuestro homenaje a un grande del pádel:

Video: Despedida realizado por el Pádel Pro Tour

Video: Último punto de Hernán Auguste como Profesional

Video: Homenaje en el Máster PPT 2012

 

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