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La primera competición de la temporada: ajustes psicológicos necesarios

PDFImprimirE-mail Viernes, 12 de Abril de 2013 22:00

 

¡Empieza el espectáculo! Esta semana ha comenzado el World Pádel Tour. Nuevo circuito. Casi todos los mismos jugadores; algunas parejas nuevas y otras siguiendo juntas tras la temporada pasada (y quizás algunas más). Nuevos entrenadores y técnicos; y otros que siguen por el mismo camino. Objetivos renovados o no y/o adaptados a las nuevas circunstancias. Empieza una nueva temporada después de un parón de casi cuatro meses. Y pueden llegar las primeras sorpresas. ¿o no tanto?

En el año 2012, una nueva pareja de pádel se proclamaba Campeona del Mundo en Barcelona. Pero no sólo eso, Cristian Gutiérrez y Fernando Poggi empezaron el año “en muy buena forma” y con la sensación (al menos desde “fuera”) de que podrían desbancar a las primeras parejas del ránking. De hecho, ganaron el Mundial por parejas de Barcelona contra todo pronóstico, jugando (según comentarios expertos) un gran pádel y prometiendo mucho. Este año no siguen juntos.

En cambio, hubo otras parejas (recordemos, equipos de “dos”) que empezaron tal vez “flojos” perdiendo partidos que ¿nunca? debieron perder, pero (según palabras de técnicos expertos) cuajaron una segunda gran parte de la temporada (por ejemplo, la actual pareja número tres del ránking formada por Miguel Lamperti – Maxi Grabiel).

No obstante a eso, también hubo parejas que empezaron de manera más o menos regular y se mantuvieron a un nivel constante durante todo el año.

¿Qué es lo que hace que ocurra esto, que puedan haber sorpresas sobre todo a principio de temporada? Seguramente existen varias explicaciones que los entrenadores y otros técnicos de este gran deporte analizan y buscan la mejor manera de manejar para alcanzar los objetivos de temporada: factores técnicos, físicos, tácticos, quizás médicos… están presentes.

Y también hay factores psicológicos que influyen en distintos momentos de la temporada y que pueden ser especialmente determinantes en la primera y/o primeras competiciones. Algunos de estos aspectos relacionados con la psicología del deporte en el pádel especialmente sensibles en estos momentos son:

· Las expectativas creadas al inicio de temporada respecto a lo que va a pasar: ¿Qué objetivos se plantean? ¿Qué se espera conseguir? ¿Eso se ajusta a la realidad y a ese momento?


· El conocimiento del compañero: conocerse dentro de la pista, saber como funciona el otro, de qué manera puede mejorar en momentos complicados y/o cuándo y de qué manera ayudarle… Esto parece obvio en parejas que no han jugado nunca juntos, pero también es importante tenerlo presente cuando a se conocen, porque quizás algo cambia en alguno de los dos (lesiones, estado de ánimo, de forma…).


· Ser realista (o no) en relación al momento presente: es normal que a algunos jugadores les cueste ganar más la forma y a otros menos. Ajustar las ideas a esta realidad y buscar la mejor manera de hacer el máximo en cada momento “con cabeza” es clave para el éxito.


· Buscar hacer el máximo, pero siempre teniendo en cuenta el punto anterior: partiendo de la realidad (de cómo está el jugador y la pareja antes). Es decir, el máximo en ese momento. En ocasiones ocurre que se quiere hacer más de lo que se puede en ese momento porque se quiere hacer lo que sí se podrá hacer más adelante, pero no “ahora”.

Otra cosa es el trabajo de aspectos psicológicos relacionados con el juego. Esto forma parte de un trabajo planificado y seguramente relacionado con los otros técnicos (hablaremos en otro momento).

Sobre todo al inicio de las temporadas y en la primera competición, existen unos desajustes, una especie de “periodo de adaptación” a la competición que es necesario aceptar y preparar en pro del buen funcionamiento de cada jugador y de cada pareja.

Recordemos que cada persona, cada jugador, y cada pareja es único. Acomodarse a cada uno y preparar estos momentos de adaptación a la nueva temporada (utilizando las estrategias psicológicas necesarias) minimiza mucho los riesgos de “sorpresas”, pero además prepara el camino para todo lo que resta de la temporada que acaba de empezar: es un largo trabajo que ha empezado en la pretemporada (quizás incluso antes) y que finalizará cuando acabe el curso deportivo.

Y lo que ocurra en toda la temporada (ahora sólo es el inicio) es lo que hará que sea exitosa o no. Esto sólo (ni más ni menos) acaba de empezar.

David Peris Delcampo, abril de 2013

 

¿Qué conocimientos en psicología del pádel son necesarios?

PDFImprimirE-mail Lunes, 25 de Febrero de 2013 21:30

El pasado viernes 22 de febrero de 2013 tuve la oportunidad de impartir una clase de psicología aplicada al pádel en el Máster en Psicología del Deporte de la UNED, en Madrid. Alumnos con ya un importante conocimiento en la materia y, aunque muchos de ellos psicólogos, también había algún entrenador que quiere aplicar la psicología del deporte para hacer mejor su trabajo. En momentos como ese, en los que me “toca” impartir formación en psicología del deporte, siempre me hago una pregunta que considero necesaria: ¿qué es lo que “de verdad” quieren de mí?; es decir, ¿qué conocimientos puedo aportar para que cada uno de los asistentes después pueda utilizar (“hoy mismo si es posible”) en su día a día, en su trabajo?. Sobre esta pregunta trata esta opinión/entrada del blog de hoy, para responder de manera aplicada y fundamentada a qué tipo de formación dar (y quizás cómo) a los protagonistas del deporte, en este caso del pádel; que nunca puede ser la misma siempre, sino adaptándose a cada momento. Cada momento formativo es único.

Sabemos que cada “participante” en el mundo del pádel (entrenador, jugador, psicólogo, preparador físico, monitor, fisioterapeuta... e incluso los padres de jugadores/as) tiene su “papel psicológico”. Es decir, cada uno influye en el funcionamiento psicológico de los jugadores (y del entorno), desde su función principal. No es lo mismo el “trabajo psicológico” que hace el entrenador, que el que hace el psicólogo, por ejemplo.

De esta manera y sabiendo que cada persona influye psicológicamente en los/as jugadores/as de pádel, es necesario adaptar la formación y conocimientos de psicología para cada uno de los implicados en este gran deporte. Así y a modo de ejemplo:

· Los conocimientos en psicología que “necesita” el entrenador tienen más que ver sobre cómo (y qué tipo de) mensajes mandar; estrategias de autorregulación y observación de “mecanismos” psicológicos, adaptar aspectos psicológicos al entrenamiento…

· Los conocimientos en psicología del preparador físico deben estar más enfocados a cómo fortalecer aspectos psicológicos en las sesiones de trabajo y que en esas sesiones de trabajo se “dé el máximo”.

· El monitor que da clases regularmente tendrá que saber cómo hacer para que sus alumnos estén suficientemente motivados y adquieran los conocimientos que demanden en sus sesiones.

· También el jugador o jugadora debe conocer estrategias psicológicas que le ayuden a funcionar mejor a él o ella y a su compañero/a.

· Para el fisioterapeuta, por ejemplo, es muy útil que conozca qué mecanismos psicológicos influyen en la prevención y recuperación de lesiones, de qué manera dirigirse/tratar a los deportistas para sacar lo máximo de ellos en su ámbito de actuación…

· E incluso los jueces o árbitros, en relación a su propia autorregulación o respecto al trato con los jugadores para favorecer su funcionamiento (y el espectáculo)…

· Los padres y las madres… ¡qué decir de ellos! Sabemos que son muy importantes en el funcionamiento psicológico de sus hijos. En este punto es necesario algo más que una buena formación… hablaremos de ello.

· Y, por supuesto, la formación en de los psicólogos del deporte y de los psicólogos del deporte que hagan su trabajo en pádel. En este caso se debe ser un verdadero especialista en la optimización del funcionamiento psicológico en el pádel; teniendo muy claro cómo asesorar al entrenador (y a otros implicados) de manera eficiente, cómo influir positivamente en los jugadores, manteniendo la suficiente discreción y confidencialidad…

Y esto, claro está, no es un proceso “cerrado”, sino que cada persona, cada grupo, hace de cada momento formativo único, con unas necesidades distintas según circunstancias. A veces pienso que es un proceso casi “mágico” buscando ofrecer lo mejor a cada uno.

En ocasiones, se comete el error de formar de la misma manera a todos por igual; de forma que se piensa que, cuanto más sepa (en general) de psicología, mejor para el entrenador o cualquier otro técnico. Esto realmente no es del todo así: lo que ciertamente le interesa a cada persona, es aquello que le ayude a hacer mejor su trabajo. Si sabe más, está bien siempre y cuando sepa aprovechar esos “conocimientos de más” y sepa cuáles les ayudarán a hacer “mejor su trabajo” y cuáles hace que se “sobrepase en sus funciones” (cosa que resulta perjudicial en el adecuado funcionamiento de los jugadores): el que cada uno “sepa estar” en su papel es fundamental para sacar el máximo provecho de los medios que se dispongan.

Parece obvio que es imposible ser un experto de “todo”; pero sí es bueno tener unos conocimientos mínimos (al menos) de aquello que es útil y, sobre todo en psicología, que cada uno conozca y domine aquellas estrategias psicológicas que le “hacen mejor”. De ahí que un psicólogo que sepa mucho de psicología aplicada al pádel, seguramente será un experto en psicología del pádel; así como también un entrenador que sepa mucho de pádel, será una verdadera autoridad en el entrenamiento del pádel, y si encima sabe aplicar adecuadamente la psicología desde su rol.... Combinar ambos papeles (psicólogo y entrenador) es cuanto menos complicado. E incluso, como ya sabemos, es realmente contraproducente “combinar ambos roles” (hemos hablado y hablaremos de estos aspectos más veces).

En resumen, cada “profesional” del pádel tiene un importante “papel” psicológico a través del que aplicará estrategias psicológicas que le ayuden a hacer mejor su trabajo. No hace falta que “sepa toda la psicología”, pero sí que conozca aquellos aspectos y estrategias psicológicas que le harán mejor en su trabajo y que mejore el funcionamiento psicológico de los jugadores. Es decir, es necesario adaptar la formación a las necesidades “psicológicas” de cada profesional, para que pueda aplicarla en su trabajo. Es una manera de optimizar el funcionamiento de todos.

Por cierto, existe otro aspecto importante que siempre intento en mis clases y espero haberlo conseguido el pasado viernes (y en cada una de las clases que imparto): hablar en un lenguaje claro, simple, con un gran “fundamento psicológico” (según mis conocimientos y experiencia) y, sobre todo, hablando de momentos del pádel, situaciones de juego de manera muy aplicada. “Al grano con fundamento”, de manera amena, pero con “sustancia”. Muy ajustado a cada profesional. Para mí, fundamental.

 

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